A cualquier boricua se le hace agua la boca por unos deliciosos polvorones, crocantes y tostaditos que inevitablemente le hará sentir nostalgia por los inolvidables postres de la infancia. Estas galletas de mantequilla son muy populares para disfrutar en una merienda o en celebraciones, siendo también ideales para decorar las mesas o expresar amor al obsequiarlas en las festividades navideñas.

El origen de los polvorones se sitúa en una comunidad andaluza de la Estepa (España), donde las monjas clarisas crearon unos dulces similares en el siglo XVI, elaborados a base de manteca de cerdo debido a la abundancia del ingrediente en la región.

En la gastronomía tradicional puertorriqueña a los polvorones se les conoce también como mantecaditos, pero existen algunas diferencias en la concepción de cada receta. Los polvorones son unas galletas hechas a base de manteca, margarina, harina, azúcar y almendras, decoradas generalmente con grageas de colores o jalea de guayaba. En la receta tradicional se elaboraban con manteca cerdo y mantequilla, lo cual hace que la masa tenga una consistencia especial.

Los polvorones provienen de la familia de los mantecados que por referencia histórica se consumían en la América precolombina de Colón, conocidos como “mantecate” un dulce indígena. Existen similitudes entre los polvorones y mantecados por ser elaborados con los mismos ingredientes pero en proporciones diferentes; es decir los polvorones requieren mayor cantidad de harina y menos manteca para que su textura sea como polvo, mientras que los mantecados son más compactos por la mayor cantidad de grasa en su contenido. El extracto de almendras es un ingrediente fundamental en los polvorones lo cual no es indispensable en los mantecados.

Entre los postres tradicionales boricuas, los polvorones acaparan los recuerdos de la niñez, con su consistencia ligeramente mantecosa que se desmorona en la boca apenas al probarlos y su delicado sabor a almendras, hacen de este bocadillo la delicia de niños y adultos.